miércoles, 11 de diciembre de 2013

MIRANDO LAS ESTRELLAS.- CAPÍTULO DIECISÉIS

 MIRANDO LAS ESTRELLAS.- CAPÍTULO DIECISÉIS




BADAJOZ

Desde primera hora de la mañana había estado en el cobertizo. Su lecho era algo espinoso pero su fina cabeza ya se había acostumbrado al tacto. El olor del centeno y pasto para el ganado, ahora inexistente se palpaba en el ambiente. La luz de un ocre dorado penetraba por el alto ventanal que coronaba la habitación.
Nina venía, la alimentaba, le decía cosas tiernas y acariciaba. Después la depositaba cuidadosamente y con cautela salía de la estancia, bajo la guardia de una esperada visita diaria que se prometía tormentosa. Otra mujer más mayor se turnaba con la madre y ésta la escondía un poco más en torno a la parte oscura donde no le gustaba estar.
Por la noche volvía a la casa. Ignoraba el color de las cosas del interior ya que cuando entraba la casa estaba a oscuras. En la habitación una pequeña luz iluminaba el entorno. Su cansancio la hacía cerrar los ojos cuando, al regazo caliente de su madre dormía sin quererlo. Su dulzura y carantoñas la embelesaban continuamente no quería ceder el paso al aplastante sueño. En ocasiones, cuando el bostezo nocturno la hacía gemir y a veces llorar, su madre le pedía silencio meciéndola con los lánguidos brazos que apenas sabían sostenerla. Otras veces, cuando el miedo atusaba en sus oídos, los gritos lo remarcaban y entonces el espanto recorría la cara de su madre que despavorida,  la cogía en sus brazos y la llevaba bajo el miedo de su mirada, de vuelta al granero. Allí las dos descansaban un poco más. Fue aprendiendo a aguantar sus lágrimas, pronto, ya que el desdibujado aliento oscuro que se alzaba de noche era más terrorífico que cualquier susurro en su joven oído.

Al cabo de unos cuantos días descubrió al niño que, agazapado tras unos sacos, espiaba su vigilia en el granero. Con el devenir travieso del que no obedece órdenes pero lo aparenta, espiaba el exterior a medida que se iba acercando, cada vez un poco más.
Él trajo a Misu, el gato de la casa. De color blanco y canela y ojos cristalinos. Misu, la miraba escondiendo las uñas. El gato no sentía ni un ápice de curiosidad hacia ella. No era el caso de Pedro que pasaba largos ratos fuera, contemplando la enorme oquedad de la puerta de entrada al granero.
El sigilo con el que se desenvolvían todos a su alrededor iba siendo algo habitual. Se sentía especial. Sonreía mientras contemplaba los bultos que iban conformando las líneas de las cosas apiladas en el granero.- Recto, así, abajo, recto, así. - Los colores marcaban diferencias razonables entre ellos por lo que establecía comparaciones. Trataba de coger las moscas que revoloteaban de cuando en cuando por sus manos, aunque sin conseguirlo, su extenuado intento acababa con el movimiento brusco de uno de sus brazos y fue así como empezó a moverse coordinando un poco.
Intentaba todo el tiempo ponerse de pie para dejar de estar escondida.
Las entradas y salidas a la casa se hacían deprisa y de forma sigilosa. Recordaba haber llorado y que después se encontraba rápidamente en el interior de un espacio pequeño y cerrado recubierto de tela por todas partes y un agrio olor que ya no se le fue de la mente, el olor a naftalina y a ropa guardada quedó etiquetado en su memoria sin reseñas para siempre, aunque no sabía el porqué, se intuía la protección ante un peligro que se le escapaba, porque no lo reconocía, por más que intentara adivinarlo.
Una noche lloró. Su llanto despertó a la mujer mayor que encolerizada acudió a la habitación que compartía con su madre.
-A ver a quien se la damos. Hay que deshacerse de ella, tiene que ir a otro sitio en el que esté mejor.
-¡No quiero!. Dijo ella cogiéndola en su regazo.
-Tenías a la niña y la dabas a alguien. Por eso has venido aquí. Tu abuelo no debe saberlo y tus padres de saberlo estarían de acuerdo con dársela a alguien.
-No quiero. Por eso no se lo quiero decir. Es mía y la quiero.
-¿Y a quién le importa lo que tú quieras? Eres menor. Aún no tienes quince años. Estás muy débil porque no te alimentas bien y deberías ir al colegio. Dámela y la pongo en el granero. Tú duérmete.
-¡No! ¡Al granero no que hace mucho frío!. ¡Para que venga un gato a arañarla!
-¡Quédate tú aquí porque si no, os echo a las dos!  
Su madre no se resistió a las órdenes de la señora mayor. Ésta tranquilamente la cogió metiéndole algo en la boca que se le antojó áspero y duro y la llevó al granero. – Anda que tener que salir a estas horas. Como me vea Andrés ya me puedo ir preparando. Aún me acuerdo de la última vez que se enfadó- se buscó por el cuello señalando un morado que tenía.
No lo vio, pero se prometió fijarse en él para cuando fuera de día. Su asociación fue simple y la fue mascando a lo largo del rato en que sin poderse dormir permaneció escondida, cerca de la pared del fondo, encima de la paja  dentro de una de las cuadras para caballos.
-Mamá era guapa. La  cogía y defendía de la más mayor. Las dos tienen miedo. Pedro tiene miedo porque está escondido, sus gestos iguales. – Trataba de establecer un orden de prioridad entre ellos ¿son o no independientes?, en cualquier caso, mamá era buena y la defendía. Estaba enfadada y escondiéndola cuando discutía por ella. Dormía con ella. Le hacía cosas que los otros no, caricias, besos, abrazos y hasta los sonidos musicales que le gustaban mucho en el oído. La consolaba cuando lloriqueaba y además la quería porque lo notaba con cada roce. Pero igualmente ella no pintaba mucho ya que ahora la que mandaba era la mayor pero había alguien que tenía más poder. Aún no lo había visto.
Se reconoció como la niña esa noche. El no, ya lo sabía, ven, miau, mosca, paja, granero, casa, gato.
Amaneció al lado de su madre había dormido con ella en el granero. Debió acudir allí durante la noche cuando ella dormía. La besaba continuamente en la frente. Lloraba. El roce húmedo de su cara y labios habían sido constantes desde que vio la luz con más claridad y le resultaban muy agradables. Ahora sentía como iba conociéndola y tenía registro suficiente para saber que sufría.
-No pienso darte, eres mía y te voy a tener yo. No sé como lo voy a hacer pero te aseguro que no te vas sin mí. A ver si los puedo convencer. A ver cómo. Encontraré la forma, si nos tenemos que ir también de aquí, ya no sabré bien qué hacer. ¡Anda que si se enteran ahora que no soy la hija de Ama!
-¿Quién anda ahí? -La voz sonó estrepitosa. Su madre la cogió en brazos y la escondió en el rincón. Se sentó escondiéndola con su cuerpo. La puerta se abrió y apareció un hombre robusto con la piel oscura y el pelo canoso asomándole por debajo de una gorra a cuadros rojos y blancos que ceñía en la frente
-¿Qué haces ahí?
-Quería estar un ratito aquí. –Dijo su madre sin aliento. El miedo se palpaba en el ambiente.
Vio como la cogía del pelo y la zarandeaba de un lado a otro. No lo entendió. La miró pequeña, envuelta en trapos en un rincón.
-¿Para esto es para lo que querías venir aquí? ¡Tenías que haberte criado con tu abuela! Y no con esa que estás ¡Solos os habéis criado!, más tiempo fuera que con vosotros.
Su madre rodó por los suelos. Se dirigió al rincón para cogerla y ella se interpuso en su camino.
-¡Pégame a mí! ¡déjala!, ¡no tiene culpa de nada! ¡Sólo tiene unos días!
Sus gritos se le ahogaron en la garganta. Reptando por el suelo se arrastró hasta ella.
-¡Estoy cuidándola! ¡Deja en paz a mi hija! ¡La acabo de dar a luz! Su voz quebrada sonó como toque final y cayó en redondo al suelo cuando apareció la abuela.
-¡La niña! ¡Déjala en paz!
El abuelo se giró cogiendo a la abuela también por los pelos que rodó también por el suelo.
-¡Desahógate luego! ¡Ahora hay que atenderlas!
-¿Atenderlas? ¡Hay que matarlas!
El muchacho entró dando empujones al abuelo, déjalas, no les pegues, ¡cobarde! ¡Enfréntate a un hombre de tu tamaño!
Los gritos siguieron el paso del abuelo que se alejó ésta vez con el niño de los pelos.
-¡A mí no te vas a encarar tu! ¡Que venga tu padre! ¡Ya verás que paliza le doy a ese!

-La abuela se levantó del suelo sin problema y se acercó a ambas. Tú estás bien ¿no? Puso la mano en su frente y la acarició. Ella miraba a su madre e intentaba tocarla, pero el movimiento se le descontroló.

Antonia Valle  






CATALÁN




MIRANT LES ESTRELLES . - CAPÍTOL SETZE




BADAJOZ

Des de primera hora del matí havia estat al cobert . El seu llit era una cosa espinós però la seva fina cap ja s'havia acostumat al tacte . L'olor del sègol i pastura per al bestiar , ara inexistent es palpava en l'ambient . La llum d'un ocre daurat penetrava per l'alt finestral que coronava l'habitació .
Nina venia , l'alimentava , li deia coses tendres i acariciava . Després la dipositava curosament i amb cautela sortia de l'estada, sota la guàrdia d'una esperada visita diària que es prometia tempestuosa . Una altra dona més gran feia torns amb la mare i aquesta la amagava una mica més al voltant de la part fosca on no li agradava estar .
A la nit tornava a la casa. Ignorava el color de les coses de l'interior ja que quan entrava la casa estava a les fosques . A l'habitació una petita llum il · luminava l'entorn . La seva cansament la feia tancar els ulls quan , a la falda calenta de la seva mare dormia sense voler-ho. La seva dolçor i carantoines la embadalien contínuament no volia cedir el pas al aclaparador somni . De vegades , quan el badall nocturn la feia gemegar i de vegades plorar , la seva mare li demanava silenci bressolant amb els lànguids braços que amb prou feines sabien sostenir-la. Altres vegades , quan la por s'atusaba a les orelles , els crits ho remarcaven i llavors l'espant recorria la cara de la seva mare que espaordida , l'agafava en braços i la portava sota la por de la seva mirada , de tornada al graner . Allà les dues descansaven una mica més . Va ser aprenent a aguantar les seves llàgrimes , aviat , ja que el desdibuixat alè fosc que s'alçava de nit era més terrorífic que qualsevol murmuri en la seva jove oïda.

Al cap d'uns quants dies va descobrir al nen que , amagat després d'uns sacs , espiava la seva vigília al graner . Amb l'esdevenir entremaliat del qual no obeeix ordres però el aparenta , espiava l'exterior a mesura que s'anava acostant , cada vegada una mica més .
Ell va portar a Misu , el gat de la casa . De color blanc i canyella i ulls cristal · lins . Misu , la mirava amagant les ungles . El gat no sentia gens de curiositat cap a ella . No era el cas de Pedro que passava llargues estones fora , contemplant l'enorme buit de la porta d'entrada al graner .
El sigil amb què es desenvolupaven tots al seu voltant anava sent habitual . Se sentia especial . Somreia mentre contemplava els paquets que anaven conformant les línies de les coses apilades al graner . - Recte , així , a sota , recte , així . - Els colors marcaven diferències raonables entre ells pel que establia comparacions . Tractava d'agafar les mosques que voleiaven i adés per les seves mans , encara que sense aconseguir-ho, el seu extenuat intent acabava amb el moviment brusc d'un dels seus braços i va ser així com va començar a moure coordinant una mica.
Intentava tot el temps posar-se dret per deixar d'estar amagada .
Les entrades i sortides a la casa es feien de pressa i de forma sigil · losa . Recordava haver plorat i que després es trobava ràpidament a l'interior d' un espai petit i tancat recobert de tela per tot arreu i un agre olor que ja no se li va anar de la ment , l'olor de naftalina i roba guardada quedar etiquetat en la seva memòria sense ressenyes per sempre , encara que no sabia el perquè , s'intuïa la protecció davant un perill que se li escapava , perquè no ho reconeixia , per més que intentés endevinar .
Una nit va plorar . El seu plor va despertar a la dona més gran que enfurida va acudir a l'habitació que compartia amb la seva mare .
-A veure qui la hi donem . Cal desfer-se'n , ha d'anar a un altre lloc en el qual estigui millor .
- No vull ! . Va dir ella agafant a la falda.
- Tenies la nena i la donaves a algú . Per això has vingut aquí . El teu avi no ho ha de saber i els teus pares de saber-ho estarien d'acord amb donar a algú .
- No vull . Per això no ho vull dir . És meva i la vull .
- ¿I a qui li importa el que tu vulguis ? Ets menor . Encara no tens quinze anys . Estàs molt feble perquè no t'alimentes bé i hauries d'anar al col · legi . Dóna-me i la poso al graner . Tu Dorm .
- No! ¡ Al graner no que fa molt fred ! . Perquè vingui un gat a arañarla !
- Queda't tu aquí perquè si no , us trobo a les dues !
La seva mare no es va resistir a les ordres de la senyora gran . Aquesta tranquil · lament la va agafar ficant alguna cosa a la boca que li va semblar aspre i dur i la va portar al graner . - Mira que haver de sortir a aquestes hores . Com em vegi Andreu ja em puc anar preparant . Encara recordo l'última vegada que es va enfadar - es va buscar pel coll assenyalant un morat que tenia .
No ho va veure , però es va prometre fixar-se en ell per quan fos de dia . La seva associació va ser simple i la va anar mastegant al llarg de l'estona que sense poder-se dormir romandre amagada , prop de la paret del fons , a sobre de la palla dins d'una de les quadres per cavalls .
-Mare era maca . La agafava i defensava de la més gran. Les dues tenen por . Pere té por perquè està amagat , els seus gestos iguals . - Tractava d'establir un ordre de prioritat entre ells són o no independents ? , En qualsevol cas , mare era bona i la defensava . Estava enfadada i amagant quan discutia per ella . Dormia amb ella . Li feia coses que els altres no , carícies , petons , abraçades i fins als sons musicals que li agradaven molt a l'oïda . La consolava quan ploriquejava ia més la volia perquè ho notava amb cada frec . Però igualment ella no pintava molt ja que ara la que manava era la major però hi havia algú que tenia més poder . Encara no l'havia vist .
Es va reconèixer com la nena aquesta nit. El no, ja ho sabia , veuen , mèu , mosca , palla , graner , casa , gat .
Va clarejar al costat de la seva mare havia dormit amb ella al graner . Va haver anar-hi durant la nit quan ella dormia . La besava contínuament al front. Plorava . El frec humit de la seva cara i llavis havien estat constants des que va veure la llum amb més claredat i li resultaven molt agradables . Ara sentia com anava coneixent i tenia registre suficient per saber que patia .
- No penso donar-te , ets meva i et tindré jo . No sé com ho faré però t'asseguro que no et vas sense mi . A veure si els puc convèncer . A veure com . Trobaré la forma , si ens hem d'anar també d'aquí, ja no sabré què fer . Apa que si s'assabenten ara que no sóc la filla d'Ama !
- Qui hi ha ? - La veu va sonar estrepitosa . La seva mare la va agafar en braços i la va amagar al racó . Es va asseure amagant amb el seu cos . La porta es va obrir i va aparèixer un home robust amb la pell fosca i cabells canós asomándole per sota d'una gorra a quadres vermells i blancs que cenyia al front
- Què fas aquí?
- Volia estar una estoneta aquí . - Va dir la seva mare sense alè . La por es palpava en l'ambient .
Va veure com l'agafava dels cabells i la sacsejava d'un costat a un altre . No ho va entendre . La va mirar petita , embolicada en draps en un racó .
- Per això és per al que volies venir aquí ? ¡ Havies de haver-te criat amb la teva àvia ! I no amb aquesta que estàs ¡ Sols us heu criat ! , Més temps fora que amb vosaltres .
La seva mare va rodar per terra . Es va dirigir al racó per agafar-la i ella es va interposar en el seu camí .
- Pégame a mi ! ¡ Deixa ! , No té culpa de res ! Només té uns dies !
Els seus crits se li van ofegar a la gola . Reptant per terra es va arrossegar fins a ella .
- Estic cuidant ! Deixa en pau a la meva filla ! La acabo de donar a llum ! La seva veu trencada va sonar com a toc final i va caure en rodó a terra quan va aparèixer l'àvia .
- La nena ! ¡ Deixa en pau !
L'avi es va girar agafant a l'àvia també pels pèls que va rodar també per terra.
- Desahógate després ! Ara cal atendre !
- Atendre ? Cal matar !
El noi va entrar donant empentes a l'avi , deixa , no els peguis , ¡ covard ! ¡ Enfronta't a un home de la teva mida !
Els crits van seguir el pas de l'avi que es va allunyar aquesta vegada amb el nen dels cabells .
- A mi no et encarar teu ! Que vingui el teu pare ! Ja veuràs que pallissa li dono a aquest !


- L'àvia es va aixecar del sòl sense problema i es va acostar a totes dues. Tu estàs bé no? Va posar la mà en el seu front i la va acariciar . Ella mirava la seva mare i intentava tocar-la, però el moviment se li va descontrolar .

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