124- HASTA
LA NUBE
Hasta
la nube llora
el
cielo mira,
desde
luz de centella
que
el fuego esgrima
¡Ay
de mi caminante!
¡Quejas
dormidas!
Solos nos encontramos
sin
voz ni vida.
Senderos
despacito
recorra
sola
que
ni las golondrinas
de
mis pestañas
suban
silencios,
pues
los que miran lejos
no
quieren verlos.
Atados
a las piedras
en
el camino,
culebras
y serpientes
de
luz parecen,
mientras
los daños
que
nos salen de dentro
vamos
tragando,
sin mover los terrones
que van pisando.
Si
alguien viene a mi lado
Le
escucharía.
Si
la mano me coge
la
tomaría.
Que
en esta vida,
con
alma se responde
al
don que mira.
Cantando
despacito,
los
terremotos,
salen
al paso ingenuo
de
los devotos,
tras
las miras de oro
sobre
miradas
los
reflejos del ojo
pierden
el oro;
pues
no hay oro en el mundo
que
se ilumine
al
mirar a los ojos
que
le suspiren.
Antonia Valle
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