125- EN
LA PLAYA
Tus
ojos de negro carbón me acarician,
tu
boca simula el calor de un verano,
en
sueños, buscando el olor de tu cuello,
como
alondra que canta, en un mar de silencio.
La
playa en desuso se anuncia amorosa,
al
clamor de los cánticos, de una vida en
sombra,
como
clara luz, de esperanza en mi alma
es
tu dedo meñique rozado en mi espalda.
Calma
veo en los ojos que alejan mis penas,
debajo
del sombrero descansado en tus cejas,
cuela
el sol, por sus ínfimos huecos de paja,
suelta
el pelo, al alzarlo e inclinar tu mirada.
Dulce
llevas mi paso, a tus cálidas aguas,
como
el suave sabor dulce de un caramelo,
aparece
otro lobo, de cruz encubierto,
acechando
un olfato, por detrás, en un cuento.
Y
burlando al destino, desarmado al hacerlo,
mi
cintura en tu mano llevándome lejos,
despistando
al dolor del naufragio de antes,
como
el agua en el cuerpo, de otros mares ya muertos.
En el claro del día, con tu voz dirigiendo,
el
rencor de la noche apartado en silencio,
en
la voz terciopelo, en el trato, en el gesto,
en
la luz tu mirada con la mía, y un beso.
Antonia Valle
No hay comentarios:
Publicar un comentario