sábado, 4 de marzo de 2023

164.- CONTANDO PASIONES

 Sé que no gano si el tiempo se acaba,

batallando en su curso las palabras, 

la vida ingenua que despacio lleva

cabalgando por su senda una trastienda. 

 

Tendido el soplo de la ira y fuego, 

musita las distancias por venir

va con el despertar que me ha obligado

dejando atrás pasiones por vivir. 


Se que se pierde...

El tiempo y la memoria entre las cosas, 

que la importancia trenza en un espejo

reflejo de los otros y sus furias,

dando perdidas vueltas sobre ellos.


Y del amargo de un latir vacío

a la esperanza fuerte de encontrarte,

vivo en el tiempo que implacable bate,

la fuerza del amor con la que amarte. 



                                                    Antonia Valle. 



martes, 24 de marzo de 2020

163- EL ARBOL


Yo soy la vida doliendo.
El árbol dijo a las nubes,
 hoy no sentís,
 pues oigo el aire que pasa
y es limpio su aliento en mí
y me mueven las hojas  sin llanto
 y la nube contesta ¡Ay de mí!

¿ay de mi?
Si, ¡Ay de mi!
 Pues me veo envuelta en tu aire,
 y me lleva a lugares de nadie,
y me aparta de la gente que amo
y me sopla y me envuelve y me enfría,
me calienta y me hace llover.

Pero el viento contesta.
Sin nombre de colores distintos, 
filtrados
de sabores y amores de otros,
de tormentas de tu vientre mojado,
y en salitre de la mar atado,
¡yo si soy marioneta en el mundo!
¡ yo si soy  de verdad desgraciado!

Y se mueven las hojas del árbol
que quieto no se atreve a mirar,
y recoge su salvia y no enseña,
los amores que en cuerpo la gente
se juraban un momento  a puñal,

Ni contesta al viento que aleja,
el llanto de la nube y su ausencia
las raíces de sus pies ha secado.
¡Y se duerme en su alma de árbol!
Y enmudece por siempre en su hábito,
soñando elevarse y volar,
convertirse en amores mojados
y en la nube que sobre sus alas,
se desplaza y se va levitando.

Sueña el árbol con los hijos que fueron, 
vecinos en casa de al lado,
y llevaron por fruta a otro sitio,
y a su lado jamás regresaron.
 Piensa el árbol ¡soledad por siempre!
¡Por ser grande mis pies han atado!

162- LOS ZOMBIS



  
De cruce en timbal sin remedio
en el campo de fuegos se vieron,
delante enemigos sin alma,
que buscan  piedad sin piedad,
y les vencen o vencen batallas
en que tiemblan  la tierra y la mar.

Y vi   la mano de hombres  
que inocentes se hacían llamar,
descargando su odio en los otros
y cerrándoles  sus fuertes cadenas  

Y en desgracia te hacen caer,  
O  te encierran entre mil documentos,
de invisible coartada y puñal,
en que mano tras mano, sus juegos  
te devuelven a la vida, ciegos,
por haberte clavado uno más.

Y después en la mente se cuelan,
donde el fuego se encierra en lagunas 
y los malos momentos se atan
a otros muchos, como hipnosis sin duelo.

En ese desastre universo
que a su vez  se ha limpiado su ser,
siembra y crea lo bueno, y se nutre,
pues  le gusta amar y creer
en los buenos, que te aman también.
Nace un mundo y renueva sus frutos
y la lid lo destruye otra vez.

¡Que inhumano ese el genio  tenaz,
que con grandes esfuerzos trae vida,
y crea estructuras perfectas,
aunque sabe que las puede perder!

¡Oh! ¡Que belleza efímera  nace!
¡y que poco le dura a ese ser,
su alma en las manos de aquellos
que implacables pondrán al revés
y en caminos oscuros les pierden
y convierten en zombis también.

Antonia Valle.


sábado, 25 de mayo de 2019

161 - LA ESTATUA DE PIEDRA

Cincel puro que a golpe desbarata,
la piedra y lima suave, sobre atril,
en pétrea y mayestática figura,
que se escondió tras ella sin perfil.

Después, la guerra en horas de otros días,
se perfiló el camino en el desierto
y borradas como lágrimas de arena,
las caras que están quietas sobre el suelo.

Se alejaron los pies que sobre ellos,
dibujaron la huella en la batalla,
e inocente la vida que ha quedado,
se duele y humedece su mirada.

Sobre y tras la congoja que se ha ido,
después que terminada la lid fuera,
aparece la ausencia de su miedo
y camuflada pide nueva guerra.

Y ahora que la paz se ha dibujado,
palpita sobre el pecho un nudo incierto,
que será tan enorme que no alcance,
a derrotar ni el derretido hielo.

¿será que el corazón en ritmo,
latiendo sobre el fuego de batalla,
que gima y se doliera de sí mismo
cuando esta terminara?

¿Será que quieres descansar por ello,
y el dolor de la guerra te ha nublado,
y al sentido que te pidiera amor,
dejó resquebrajado?

¿Será que siendo amigas esas manos,
que curaron y besaron tus heridas,
doliera tanto tu miedo a perderlas,
que guerra busques por sentirlas vivas?

¿será que el hombre, que en tierra de nadie,
cruel batalla por ganar empieza
y sin mirar ni rostros, ni semblantes,
se convirtiera con su corazón en piedra?

¿Cuál es la mano que modeló mi estatua,
maestra de las formas de la vida,
que de su mente plasmó su sentir,
en formas, sobre siglos, pasajeras?

¡Oh! ¡vista que comparen las visitas,
colonizando el tiempo en su delirio,
y tras su semejanza confundida,
por su belleza fuera su enemigo!

Y de la lid a la ternura, en vueltas,
virando en despertares los suspiros,
ahora quietas puedan parecerse,
de una estampa, a forma sin camino.

Bajo expectante mirada que pasa,
si mente y voz tuviera aquella obra,
y el suspiro contagie y lo replique,
dejara su razón lejos del alma.

¿en que batalla humana por más furia,
podría el ser humano compararse,
a mi figura de su horror testigo,
o a mis anhelos para ser su amigo?

¿Y en quien me inspiro dentro de este torso,
que la piedra que sin alma me ha dotado,
para ser yo siguiendo a un semejante,
que el creador no tenga de su lado?

Dime si hay sobre este falso vientre,
el llanto de otra vida que empujara,
pensado en derrotar, por un momento,
las manos que a mi cuerpo se agarraran.

Dime sabio escultor ¿que ves ahora
en ese cuerpo que se mueve y pasa,
que te deslumbre más que el Dios de piedra,
y dejara en mí vida en esta tierra?

¿Qué hombre sin piedad ni sentimientos
de luz merece intentarse llenar,
después que su locura te contagie
y al fuego se dirija y arme y cargue?

Y desprecie al amor y no perdone
de su guerra las heridas que sangren,
y de su campo todos sean caídos,
y solo vea en otros enemigos.

¿Porqué moverse perdido en la tierra
sobre locuras de lo material,
ignorando que la lucha por la vida,
es la balanza que puede ganar
y su dinero es avaricia y mal?

Sobre los pasos que otros andaron,
que sobre sabios quieran meditar,
como una guía sujeta en el tiempo,
se aprenda con el alma a perdonar.

¿Cuál es la perfección que has imitado
en este cuerpo que yace sin más,
sobre la turbulencia de la gente,
que siembra sobre ella al caminar?

¿Cómo ser de los otros quien no piensa
y a nadie mire y no quiera amar?
¿No es mejor que la guerra un universo,
que se detenga cuando ve llorar?

¿porqué miraste mi mirada blanca,
que admiran sobre el sitio sin parar
y desde la emoción no me transmitan
ni encuentra el desolado su lugar?

¿Cuándo una emoción que se ha sentido,
puede tener en tierra su lugar
y entre la voz y la materia escape
y vaya sola y encuentre otra igual?

¿Cuándo el hombre o mujer que mire,
a sus iguales sea el que vale más?


Antonia Valle

miércoles, 3 de abril de 2019

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160.- HILOS




Aprendí mis palabras en el tiempo,
salieron como el jugo de un limón,
 a refrescar las notas del teclado,
 y liberar con ello al corazón.

 Después de tanto tiempo en la antesala,
 las letras van en hilos al perfil
sobreempujadas por el filo  estrecho,
 que mi cabeza dibujó sin fin.

Tasadas notas sueltas que a la vista
sorprende su desorden sin  sentido,
poniendo en mi memora nombre luego,
 y relegando en  orden  al destino.

Viene  distinto eco y sentimiento,
que clava la fijeza en un abismo,
abismo, que de tu lado era  
la balsa  en  el espacio sin el río.

 Y sin la turbulencia de su agua,
enmascaró  en placer su abrupto brío,
y golpeado con fin del  curso,
comienza el movimiento de un destino.

Corta es la vida y el corte sin fin,
de la memoria escrita puede atar,
como una manta que quiere agarrarse
y en ella a muchas madres sujetar.

Que cruel el destino traicionero,
que sin el fin de  amor que no está,
prendiendo espejismos en el aire,
fija los ojos hacia ningún lugar.

jueves, 28 de febrero de 2019

159.- EL ARBOL DE LA VIDA


En el árbol de la vida brilla
una fruta  cincelada,
con la salvia de un subsuelo de color.
Y en distinta displicencia está la mata,
que en el suelo vive estéril sin valor,
 cuya envidia lleva a un odio sin piedad,
y queriendo ser no es, pero aún así,
 necesita al árbol si quiere vivir
y se agarra fuerte a él para subir,
y le clava mil puñales en su tronco.  

Luego imita su vestir y en él se apoya,
y simula que es aquel árbol,
su avaricia, quiere ser lo que no es,
convertirse en el tronco al que es infiel
su salvia purga, y a él se agarra y sin piedad
va trepando como puede hasta doler.
Luego agarra a sus hijos, los aplasta,
les enseña aquella cara que ha calcado
de la obra natural del Dios del árbol,
su nariz cortó de bruja y su rostro se aplastó
para ser otra y no es.
Y después suplantó su maquillaje
y en la feria de la tómbola,
como el árbol se exhibió.
Luego engaña al quien lo ama,
Y  la mata que sin fruto ni raíz es falso árbol  
al amor de los demás pisoteó .