Cincel puro que a golpe desbarata,
la piedra y lima suave, sobre atril,
en pétrea y mayestática figura,
que se escondió tras ella sin perfil.
Después, la guerra en horas de otros días,
se perfiló el camino en el desierto
y borradas como lágrimas de arena,
las caras que están quietas sobre el suelo.
Se alejaron los pies que sobre ellos,
dibujaron la huella en la batalla,
e inocente la vida que ha quedado,
se duele y humedece su mirada.
Sobre y tras la congoja que se ha ido,
después que terminada la lid fuera,
aparece la ausencia de su miedo
y camuflada pide nueva guerra.
Y ahora que la paz se ha dibujado,
palpita sobre el pecho un nudo incierto,
que será tan enorme que no alcance,
a derrotar ni el derretido hielo.
¿será que el corazón en ritmo,
latiendo sobre el fuego de batalla,
que gima y se doliera de sí mismo
cuando esta terminara?
¿Será que quieres descansar por ello,
y el dolor de la guerra te ha nublado,
y al sentido que te pidiera amor,
dejó resquebrajado?
¿Será que siendo amigas esas manos,
que curaron y besaron tus heridas,
doliera tanto tu miedo a perderlas,
que guerra busques por sentirlas vivas?
¿será que el hombre, que en tierra de nadie,
cruel batalla por ganar empieza
y sin mirar ni rostros, ni semblantes,
se convirtiera con su corazón en piedra?
¿Cuál es la mano que modeló mi estatua,
maestra de las formas de la vida,
que de su mente plasmó su sentir,
en formas, sobre siglos, pasajeras?
¡Oh! ¡vista que comparen las visitas,
colonizando el tiempo en su delirio,
y tras su semejanza confundida,
por su belleza fuera su enemigo!
Y de la lid a la ternura, en vueltas,
virando en despertares los suspiros,
ahora quietas puedan parecerse,
de una estampa, a forma sin camino.
Bajo expectante mirada que pasa,
si mente y voz tuviera aquella obra,
y el suspiro contagie y lo replique,
dejara su razón lejos del alma.
¿en que batalla humana por más furia,
podría el ser humano compararse,
a mi figura de su horror testigo,
o a mis anhelos para ser su amigo?
o a mis anhelos para ser su amigo?
¿Y en quien me inspiro dentro de este torso,
que la piedra que sin alma me ha dotado,
para ser yo siguiendo a un semejante,
que el creador no tenga de su lado?
que la piedra que sin alma me ha dotado,
para ser yo siguiendo a un semejante,
que el creador no tenga de su lado?
Dime si hay sobre este falso vientre,
el llanto de otra vida que empujara,
pensado en derrotar, por un momento,
las manos que a mi cuerpo se agarraran.
Dime sabio escultor ¿que ves ahora
en ese cuerpo que se mueve y pasa,
que te deslumbre más que el Dios de piedra,
y dejara en mí vida en esta tierra?
¿Qué hombre sin piedad ni sentimientos
de luz merece intentarse llenar,
después que su locura te contagie
y al fuego se dirija y arme y cargue?
Y desprecie al amor y no perdone
de su guerra las heridas que sangren,
y de su campo todos sean caídos,
y de su campo todos sean caídos,
y solo vea en otros enemigos.
¿Porqué moverse perdido en la tierra
sobre locuras de lo material,
ignorando que la lucha por la vida,
es la balanza que puede ganar
y su dinero es avaricia y mal?
es la balanza que puede ganar
y su dinero es avaricia y mal?
Sobre los pasos que otros andaron,
que sobre sabios quieran meditar,
como una guía sujeta en el tiempo,
que sobre sabios quieran meditar,
como una guía sujeta en el tiempo,
se aprenda con el alma a perdonar.
¿Cuál es la perfección que has imitado
en este cuerpo que yace sin más,
sobre la turbulencia de la gente,
que siembra sobre ella al caminar?
¿Cómo ser de los otros quien no piensa
y a nadie mire y no quiera amar?
¿No es mejor que la guerra un universo,
que se detenga cuando ve llorar?
¿porqué miraste mi mirada blanca,
que admiran sobre el sitio sin parar
y desde la emoción no me transmitan
ni encuentra el desolado su lugar?
¿Cuándo una emoción que se ha sentido,
puede tener en tierra su lugar
y entre la voz y la materia escape
y vaya sola y encuentre otra igual?
¿Cuándo el hombre o mujer que mire,
a sus iguales sea el que vale más?
Antonia Valle
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