martes, 24 de marzo de 2020

162- LOS ZOMBIS



  
De cruce en timbal sin remedio
en el campo de fuegos se vieron,
delante enemigos sin alma,
que buscan  piedad sin piedad,
y les vencen o vencen batallas
en que tiemblan  la tierra y la mar.

Y vi   la mano de hombres  
que inocentes se hacían llamar,
descargando su odio en los otros
y cerrándoles  sus fuertes cadenas  

Y en desgracia te hacen caer,  
O  te encierran entre mil documentos,
de invisible coartada y puñal,
en que mano tras mano, sus juegos  
te devuelven a la vida, ciegos,
por haberte clavado uno más.

Y después en la mente se cuelan,
donde el fuego se encierra en lagunas 
y los malos momentos se atan
a otros muchos, como hipnosis sin duelo.

En ese desastre universo
que a su vez  se ha limpiado su ser,
siembra y crea lo bueno, y se nutre,
pues  le gusta amar y creer
en los buenos, que te aman también.
Nace un mundo y renueva sus frutos
y la lid lo destruye otra vez.

¡Que inhumano ese el genio  tenaz,
que con grandes esfuerzos trae vida,
y crea estructuras perfectas,
aunque sabe que las puede perder!

¡Oh! ¡Que belleza efímera  nace!
¡y que poco le dura a ese ser,
su alma en las manos de aquellos
que implacables pondrán al revés
y en caminos oscuros les pierden
y convierten en zombis también.

Antonia Valle.


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