miércoles, 3 de abril de 2019

160.- HILOS




Aprendí mis palabras en el tiempo,
salieron como el jugo de un limón,
 a refrescar las notas del teclado,
 y liberar con ello al corazón.

 Después de tanto tiempo en la antesala,
 las letras van en hilos al perfil
sobreempujadas por el filo  estrecho,
 que mi cabeza dibujó sin fin.

Tasadas notas sueltas que a la vista
sorprende su desorden sin  sentido,
poniendo en mi memora nombre luego,
 y relegando en  orden  al destino.

Viene  distinto eco y sentimiento,
que clava la fijeza en un abismo,
abismo, que de tu lado era  
la balsa  en  el espacio sin el río.

 Y sin la turbulencia de su agua,
enmascaró  en placer su abrupto brío,
y golpeado con fin del  curso,
comienza el movimiento de un destino.

Corta es la vida y el corte sin fin,
de la memoria escrita puede atar,
como una manta que quiere agarrarse
y en ella a muchas madres sujetar.

Que cruel el destino traicionero,
que sin el fin de  amor que no está,
prendiendo espejismos en el aire,
fija los ojos hacia ningún lugar.

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