Amores dormidos
en el pecho van
Subida de ola
en marea que hiela.
Corriente despierta
de la mente quieta,
Creciente el amor
de la madreselva.
Caminante, en camino dormido,
que buscas y encuentras,
no olvides mirar
al amor que despiertas.
No alejes tu sol
no lleves tristezas,
ya retumba el eco
de las horas muertas.
Esperanza en vida
de la madreselva,
que ruge al latido
de campanas yermas,
que al viento se mueven
y el viento
transforma
en música lenta
y el aire le baila,
la envuelve,
la lleva, la mece,
la limpia y la seca,
la ama y se queda
en el sitio quieta.
Quieras despertar
y mirar muy cerca,
la cara que ama,
la vida de cera,
que prenda el ovillo,
que saque las alas,
a volar la lleve
y el viento la meza.
Antonia Valle
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