miércoles, 4 de junio de 2014

Si el sentimiento es banalidad, la insatisfacción vanidad, la búsqueda de la felicidad eterno objetivo, la conciliación con las ideas utopía y el corazón sólo es un músculo, entonces, el latir disociado de una masa es apelable por la fuerza y el destino del equilibrio no se justificaría en la armonía de los pueblos.
 Antonia Valle

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