¿No es amor el que espera?
¿No es amor la lujuria de un río, pasajera?
¿No es amor un momento de enfado
y dolor que se lleva el contraste
de la luz y el color al infierno?
¿No es amor un destino que no es
y se marca en el pecho y te duele?
¿No es aquello que suspira en verso
y se aleja en silencio y se niega
y se olvida un silencio
y otro, que se espesa, un amor?
¿No es amor esa madre que llora
y resigna su mundo al perdón?
¿Y la nube que emborrona los ojos
que pintan la mujer temprana,
colorea en su cara y de nuevo
en las tímidas lágrimas borre, es amor?
¿Qué es entonces?
¿Es la cúpula entera traspasada
a años de sentir quimeras
insanas, sin escrúpulos, vanas,
sin penas sin glorias, ni tesón, ni espera?
¿Es esto el infierno?
¿Cuántos años y años labrando?
¡el presente, mirando al futuro
que se va, que no llega, se aguanta y esfuma,
se pisa y se pierde a la vista,
se añora y se labra sin fin!
como un campo que el cielo derrama
y su fruto es del viento y del sueño,
es pasión invisible jugando, que anclada,
extenúa y hiela el calor del alma.
¿No es amor?
¿Y qué dice el enfermo en su cama,
o el ave en su jaula,
o el mosquito perverso que la palma atrapa?
¿Qué el amor es sentir en la vida
aquello que empuje y obliga
y se salta las leyes del tiempo
y se crea en el nimbo nervioso
de un ojo infinito que mira,
que atrapa la mente sumisa
a un abismo cerca del olvido,
e implacable pisa su memoria,
y convierte al metal en ardiente
y que acerca la vida a la muerte,
y amar complicado y absurdo se vuelve?
¿No es amor?
Amor es amar, simplemente.