viernes, 26 de septiembre de 2014

142- ERES

Es tu, es tu  pido destino.
Es tu, el ala del amor,
es tu, tu mente sobre el filo 
es tu, temprana vida ignota.

Es tu, paciencia sobre el tiempo, 
es tu el cuerpo en la derrota, 
es tu, devota penitente, 
es tu, vivir ligeramente.
Es tu, piel vello y ojo rozas,
eres, vuela la mariposa. 

lunes, 22 de septiembre de 2014

DE CENA.

Se recostó en el asiento posterior del coche. Su pelo caía encima del respaldar del asiento, mientras el vaivén de la carretera la mecía en un suave adormecimiento solo interrumpido por el sonido de las voces de sus interlocutores. Una discusión que no parecía  tener nada que ver con su presencia, mantenía una extraña agitación en el timbre de voz de los acompañantes que fue subiendo a medida que iba avanzando el camino.
Una cena demasiado lejos a su juicio, a la que extrañamente no había objetado su marido, al que sentado detrás no había vuelto a ver desde que subió al recién estrenado vehículo de su estrepitoso cuñado, el cual mantenía un ritmo acompasado al volante.
Intentó verle el rostro, sin conseguirlo, separada de él por la novia del hermano que ofrecía dificultad a la visión, moviéndose de un lado a otro con visible insistencia cada vez que intentaba mirarlo consiguiendo aumentar su interés por verle la cara. Ante su persistencia, ella le ofreció su hombro cogiéndole un mechón de pelo y susurrando la canción que sonaba de fondo y al oído muy flojito, le susurró.
-No estoy de acuerdo, ¡shhh!

La música cambió bruscamente y aumentaron los decibelios.
-¿Hacemos el cambio? 
-¿Cambio? se dijo, mirando alrededor ¿Qué os pasa?.
- Kiko, el amigo  sentado en el asiento del acompañante, comenzó a hablarle en tono alto ocupando su atención, mientras Coma movía el cuerpo como sí se colocase la falda.
-¿quieres estar al lado de él? ¿Quieres estar a su lado? ¿eh?-  le dijo su cuñado desde el volante.
-No importa, en serio - respondió.
-Sí, sí que quieres. -El coche se paró en seco.
-Pero ¿a qué viene esto? - dijo desconcertada. -En mitad de la carretera, parando el coche y estos movimientos dentro, como si no pudiérais salir, no os entiendo ¿Qué pasa?
Un desconocido ocupó el lugar del copiloto mientras  su marido quedaba en el asiento central trasero, justo a su lado.Del frío asiento tras la otra ventanilla pasó a tener la cabeza en su hombro, sin casi haberle mirado la cara. 
-Susurro con voz suave, casi imperceptible ¿besos? ¿Quieres besos? Y le besó insistentemente el pelo acariciándole la cabeza nerviosamente. 
-¿qué esta pasando amor? Estás muy raro.
-Duerme, mejor duerme.
-Pero si vamos a cenar ¿Porqué me dices que duerma?
- ¿Te gusta mi perfume?- le acercó el cuello a la cara.
De repente se sintió muy  agobiada, casi asfixiada. El seco aroma le produjo tanta tensión que un escalofrío le recorrió la espalda, la que intentó levantar del asiento, sin conseguirlo. Tenía enormes dificultades para mirar alrededor ante la fuerza descomunal que su marido parecía haber desarrollado en un momento.
-No creas que esto me resulta fácil. - dijo.
Su cabeza empezó a tambalearse de un lado a otro cesando la presión. El coche volvió a parar y de repente ya no estaban sus cuñados. 
-Fran ¿Qué pasa?  No puedo moverme bien, me estoy mareando.
-Ya esta, esto no te dolerá, sólo quiero hablar - con voz suave empezó a moverle la cabeza. 
-Tu no eres él, ¿Quien eres?, el no tiene esta fuerza.
El coche avanzó por una estrecha calle y pareció estamparlos ahora contra algo, como sí pisaran escombros.
-¿Está dormida?
- No, no se dormirá.
-¿Qué pasa? Le dijo el coopiloto con voz irónica.
-¿Qué pasa? Repitió ella con voz acompasada. Tu no eres Fran.
-¿ahora lo ves? Bien, no importa ¿Y tú?  ¿Quien eres tú? 
Intentó desasiese de las manos aprisionando sus muñecas. 
- ¡No!, ¡Déjame! 
- Me temo que sí. ¡Contesta! ¿Quién eres? ¿Acaso sabes quien eres?
-¿Qué te he hecho dime? ¿Qué? – Dijo ella con dificultad, la fuerza le flaqueaba impidiéndole moverse.
-¡Déjame!, ¡Déjame! Su voz, cada vez más débil casi se le ahogaba entre los dientes.
-¿Como te llamas? – Insistía su interlocutor-  ¿Cómo?, ¿Lo sabes? ¿Acaso lo sabes?
 Un cúmulo de imágenes comenzaron a agolparse en su cabeza, imágenes grises de telarañas, de piedra vista, forcejeos, golpes, cintas de embalaje y cuerdas, en una habitación lúgubre llena de años cerrados, vista desde distintos ángulos como una oscura tumba. Imágenes confusas como las de un mal sueño pasado en forma de diapositivas a enorme velocidad. Los golpes en el bajo del coche la obligaban a mantenerse despierta. 
-¡Rabia!, ¡me llamo! 
-¿cómo? La voz de su interlocutor subió de manera exagerada. ¡Contesta! ¿Cuál es tu nombre? Dijo zarandeándola con fuerza.

- ¡No! - La voz se desgarró en su garganta provocando más gritos del improvisado.
-Déjala ya, antes de que te arrepientas. -Dijo el conductor, parando en seco el coche.
-¿dónde estamos? ¿Qué camino hemos  hecho con el coche?  
Tortazos en la cara para despertar la potencia de la droga, que ahora empezaba a crujir en su cabeza provocándole un sueño irremediable.
-¿eh? - Balbuceó.
 Casi no pudo ya abrir los ojos. La risa de fondo de los ocupantes del vehículo con la música apagada continuó tras el seco parón.
-¡Hemos bajado una escalera! - Carcajadas.



El sueño la invadió ahora, volviendo su tono muscular tan pesado que dejo de ofrecer resistencia, rindiéndose.

Antonia Valle.